La licencia es válida mientras se cumplen los requisitos, pero la Agencia controla de forma continua y puede advertir o retirar.
La licencia de conductor de taxi no es algo que apruebas una vez y luego olvidas: es válida mientras sigas cumpliendo los requisitos de aptitud para conducir, salud y buena conducta. También está ligada a tu permiso de conducir: si pierdes tu categoría de permiso, afecta a tu capacidad de trabajar como taxista.
La Agencia de Transporte controla tu idoneidad no solo en la solicitud, sino de forma continua mientras tienes la licencia. La autoridad puede recibir información sobre delitos y otras circunstancias e incorporarla a la evaluación. La idea es que el requisito de buena conducta no termina el día en que se expide la licencia.
Si se te considera no idóneo, la Agencia de Transporte puede emitir una advertencia o retirar la licencia, según la gravedad del asunto. Los motivos pueden ser un delito, dejar de cumplir los requisitos médicos, o la retirada del permiso de conducir. Una retirada significa que ya no puedes conducir taxi hasta que quizá vuelvas a cumplir los requisitos.
La mejor manera de mantener la licencia es simple en teoría: conduce de forma segura y legal, mantén tu permiso válido y asegúrate de seguir cumpliendo los requisitos médicos. Si ejerces la profesión con responsabilidad, la licencia es un activo duradero que te acompaña a lo largo de tu vida laboral.